Idiomas/Languages

¿Moldea el lenguaje nuestra forma de pensar?

Quienes nacimos en un país con un único idioma mayoritario quizás no nos demos cuenta de cómo afecta esta lengua a nuestra forma de ver el mundo. Podemos llegar a notarlo, a fuerza de contraste, cuando aprendemos otro idioma o visitamos otras culturas.

Cada idioma tiene estructuras y matices particulares que “configuran”, por así decirlo, la manera de pensar de sus hablantes. ¿Cómo?

Cultura y entorno

El vocabulario de un idioma refleja los elementos disponibles a la cultura que lo habla. Acá es donde muchas veces se cita el ejemplo de los esquimales y sus cientos de palabras para referirse a la nieve. Eso es un mito, pero sí hay otros ejemplos que muestran que el vocabulario que usamos refleja nuestra manera de pensar basada en lo que nos rodea. Francia, como cuna de las degustaciones, los restaurantes y la gastronomía, proporcionó una gran cantidad de términos franceses en este campo que se incorporaron a otras lenguas. Si retrocedemos en el tiempo, los conquistadores de América y África exportaron a los países europeos productos como el ananá, la banana, la papa y el tomate, y junto con ellos los términos que los denominaban, ya que eran desconocidos en Europa.

Usamos el lenguaje para comunicarnos, para transmitir información sobre lo que nos rodea. Y creamos términos, a modo de atajos, para los conceptos que más usamos o que son más importantes en nuestra cultura.

Percepción y experiencia

Por otro lado, las herramientas de un idioma “determinan” de cierta manera nuestra percepción, a qué le prestamos atención. ¿Cómo sería esto? La investigadora de ciencia cognitiva Lera Boroditsky hizo varios estudios para demostrarlo. Estos son algunos ejemplos de lo que descubrió:

  • Sentido de orientación. Los miembros de algunas comunidades de Australia no usan los términos “izquierda” o “derecha” como nosotros para indicar dirección, sino los puntos cardinales. Usan frases como: “Mira, hay una hormiga en tu pierna sudoeste” o “Mueve el vaso un poco al noroeste”. Hasta para decir “Hola” dicen: “¿A qué lugar te diriges?”. Es evidente que estos hablantes tienen que saber en todo momento su ubicación espacial y, gracias a eso, siempre están muy bien orientados, incluso en la oscuridad. Y vos, ¿sabés dónde estás parado?
  • Descripción de eventos. Supongamos que se rompe un jarrón por accidente. En mujer_pensando.jpginglés se diría “Él rompió el jarrón”. En español, se puede decir: “El jarrón se rompió”. Si se trata de un accidente no se dice que alguien lo causó. En consecuencia, los hablantes de distintos idiomas tienden a recordar aspectos diferentes de una misma situación. En este caso, los hablantes de inglés van a recordar quién lo hizo, porque el inglés te exige decir: “Él lo hizo, él rompió el jarrón”. En cambio, los hablantes de español no van a recordar quién lo hizo si se trató de un accidente, pero es más probable que recuerden la intención.
  • Tiempo. Si se le pide a un anglohablante (seguro también a un hispanohablante) que ordene una serie de imágenes en orden cronológica, es probable que las acomode de izquierda a derecha. Si, en cambio, se le pide lo mismo a un hablante de hebreo o de árabe, las acomodaría de derecha a izquierda. Por otro lado, los hablantes de mandarín tienden a pensar en el tiempo de forma vertical, algo así como el mes pasado “arriba” y el próximo “abajo”.

Y como estos, hay muchos otros ejemplos de distintos idiomas que hacen que sus hablantes se centren en aspectos diferentes de lo que los rodea[1].

El caso de los bilingües

Las personas bilingües son la prueba de que el lenguaje moldea nuestra forma de pensar. Esto es porque los bilingües se comportan de manera diferente en función del idioma que estén usando. Es decir que cada idioma afecta a su percepción y experiencia. Por ejemplo, los estudios demuestran que los bilingües actúan de forma más racional en su segunda lengua, mientras que la lengua materna tiene una mayor carga emocional. No es lo mismo insultar o que te insulten en tu segunda lengua que enracional_vs_emocional la materna. La moral también se desinhibe en la segunda lengua, lo cual puede repercutir en las decisiones que se toman.

Así que aprender un nuevo idioma no es solo cuestión de saber hablarlo, sino de pensar de una manera diferente. Por eso en ocasiones parece tan difícil. Hay que cambiar la “configuración” de nuestro cerebro. Pero tiene grandes recompensas: permite estar abierto a otra manera de ver las cosas, previene el deterioro cognitivo y se descubren nuevas maneras de prestar atención y expresar lo que percibimos.

¿Qué te parece? ¿Nuestro idioma influye en lo que pensamos, o lo que pensamos influye en nuestro idioma? Dejá tu opinión, consulta o sugerencia en los comentarios. Si te pareció interesante, hacé clic en “Me gusta” y compartilo con tus amigos.

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Fuentes consultadas:

https://www.edge.org/conversation/lera_boroditsky-how-does-our-language-shape-the-way-we-think

https://www.ted.com/talks/lera_boroditsky_how_language_shapes_the_way_we_think/transcript?language=es

https://www.psychologytoday.com/intl/blog/the-biolinguistic-turn/201702/how-the-language-we-speak-affects-the-way-we-think

https://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/2013/08/los-insultos-en-segunda-lengua-ofenden-menos.html

https://verne.elpais.com/verne/2017/08/28/articulo/1503911116_963972.html

https://www.sbs.com.au/food/article/2018/09/07/5-ways-french-culture-has-influenced-our-cuisine

https://www.reddit.com/r/etymologymaps/comments/79xbm8/the_word_banana_in_different_european_languages/

https://theweek.com/articles/445825/curious-linguistic-history-pineapples-butterflies

http://www.paginadelespanol.com/las-mejores-20-frases-sobre-aprender-un-idioma/

Crédito de las imágenes:

Mujer pensando. Foto de Matthew Henry en Burst.

Racional y emocional. Imagen de ElisaRiva en Pixabay.

[1] Algunos otros ejemplos son: el indonesio no tiene tiempos verbales que indiquen pasado, presente o futuro, mientras que en la lengua yimas hay cuatro tipos de tiempos pasado; en el ruso, el verbo incluye el género de la persona que hace la acción; el turco incluye en el verbo la procedencia de la información que se está dando; el alemán hace que sus hablantes se centren en los resultados de un acción más que en la acción en sí, como pasa con el inglés; hay comunidades lingüísticas más orientadas a los olores, a los sonidos o a los sabores y, en consecuencia, no solo tienen palabras que los describen más específicamente, sino que ellos mismos los distinguen mejor; etc., etc., etc.

2 thoughts on “¿Moldea el lenguaje nuestra forma de pensar?”

  1. ¡Me parece excelente que practiques tu español!
    Es verdad, en los distintos idiomas también se expresa el tiempo de maneras diferentes. La pregunta en español también puede ser “¿Cuánto dura el concierto?”.
    Si te interesa el tema, Lera Boroditsky da varios ejemplos de lo que mencionaste en este artículo: https://www.edge.org/conversation/lera_boroditsky-how-does-our-language-shape-the-way-we-think (en inglés).
    ¡Gracias por tu comentario!

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  2. ¡Muy interesante!
    Tambien creo que la duración/el tiempo es diferente en idiomas diferentes. Por ejemplo, en inglés digo “¿how long is the concert?” (es decir, la longitud = el tiempo), pero en español digo “¿cuánto tiempo es el concierto?”
    Estoy aprendiendo español entonces lo siento si hay errores 🙂

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