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Jorge Luis Borges: traductor

No hay duda de que Borges es uno de los escritores más conocidos, no solo en países hispanohablantes, sino en todo el mundo. Sirva como ejemplo reciente la mención de Borges en la introducción de La clase de griego, de la escritora surcoreana Han Kang.

Pero Borges también fue traductor: tradujo a autores famosos, escribió ensayos, además de incluir guiños a la traducción en su obra. En este artículo, vamos a ver los idiomas que Borges conocía, cómo los usó y el concepto que tenía de la traducción.

Borges y el inglés

Borges tenía ascendencia inglesa. Su abuela paterna, Frances Haslam, nació en 1842 en Hanley (Staffordshire, Inglaterra) y vino a la Argentina a los 26 años. Poco después se casó con el coronel Francisco Borges, que había participado en las batallas de Cepeda y Pavón, así como en la Guerra del Paraguay.

Es probable que sea una superstición romántica, pero el hecho de que los Haslam vivieran en Northumbria y Mercia (hoy se conoce esos lugares como Northumberland y Midlands) me liga a un pasado sajón y quizá danés. Jorge Luis Borges

Borges amaba la cultura inglesa como amaba la cultura argentina. Hasta llegó a decir que no escribía en inglés porque le tenía mucho respeto. Su pasión por la cultura inglesa y escandinava se ve reflejada en su obra de ficción y en sus ensayos. Entre sus libros, hay uno llamado Literaturas germánicas medievales, en el que hace un recorrido por los orígenes de las literaturas inglesa, alemana y escandinava. También puede verse su pasión por la literatura inglesa —sobre todo la literatura inglesa antigua— en las clases de literatura que dio en la Universidad de Buenos Aires: aunque ya estaba ciego, recitaba poemas de memoria.

Borges hizo su primera traducción a los nueve años: el cuento El príncipe feliz, de Oscar Wilde. La traducción fue una constante en su vida. Llevan su firma traducciones del inglés al español de obras de Virginia Woolf, William Faulkner, Edgar Allan Poe, Walt Whitman, Herman Melville y muchos otros[1].

Otros idiomas

A Borges le apasionaba la lectura y procuraba leer en los idiomas originales. Cuando era adolescente, su familia viajó a Suiza y vivió unos años en Ginebra. Allí, Borges aprendió francés y latín en la escuela. También se enseñó alemán (sí, digo bien, se enseñó) leyendo la poesía de Heinrich Heine con el fin de leer al filósofo Arthur Schopenhauer en su idioma original.

Borges también aprendió a leer italiano con una edición bilingüe de la Divina Comedia de Dante y leía en portugués, aunque según decía, no podía hablar estos idiomas. Otros idiomas que estudió fueron el inglés antiguo, el escandinavo antiguo y, hacia el final de su vida, japonés y algo de árabe.

Como traductor, Borges no se limitó al inglés: también tradujo del francés y del alemán. Por ejemplo, tradujo del francés el libro Un bárbaro en Asia, de Henri Michaux, que luego influyó en el cuento El jardín de los senderos que se bifurcan. También tradujo relatos de Kafka[2].

Borges traductor: la ventaja de la periferia

Todos los libros que acabo de mencionar los leí en inglés. Cuando más tarde leí Don Quijote en versión original, me pareció una mala traducción. Jorge Luis Borges

Como traductor, Borges tenía un punto de vista bastante controvertido, muy diferente del concepto que suele tenerse de la traducción. Una de sus frases más famosas es “el original es infiel a la traducción”. Para Borges, un texto, fuera original o traducción, siempre podía mejorarse. Con esta idea, sus traducciones muchas veces introducían “mejoras” con respecto al original, en una época (no muy diferente de la actual) en la que el original se consideraba intocable, inmejorable, y la traducción era una mera copia que aspiraba a ser como el original sin conseguirlo.

Borges pensaba que por proceder desde una posición alejada de los grandes centros literarios (“periférica”, como la llama Sergio Waisman) podía tomarse ciertas libertades. Veía esa posición como una ventaja, un permiso para la irreverencia del traductor.

Las traducciones de Borges

Borges era un traductor con mente de escritor: le costaba someterse a lo que determinaba el original. Se ha dicho que, más que traducciones, las suyas eran “apropiaciones”. También se ha hablado de su “imposición de criterios propios a una escritura ajena”.

Uno de los aspectos más destacados de sus traducciones tiene que ver con el desplazamiento de elementos del texto original al contexto local del Río de la Plata. Por ejemplo, en su traducción de un fragmento de Ulises, del autor irlandés James Joyce, usó el voseo rioplatense (algo poco común entonces) y desplazó expresiones irlandesas a modismos argentinos. En otras traducciones quizás no fue tan evidente, pero dejó numerosos rastros de su concepto de mejorar el texto como le parecía.

Qué nos deja Borges traductor

Borges se tomaba libertades cuestionables, pero era Borges. No cualquier traductor puede tomarse libertades con resultados similares. De todos modos, los traductores podemos aprender algo de él. A veces nos preocupamos tanto por la fidelidad al original, que nos olvidamos de la fidelidad a la lengua meta y al lector. Las herramientas que generan traducción automática ya hacen eso bastante bien. La importancia del traductor humano está en aportar eso que las máquinas no pueden: sentido común y naturalidad. Que el original sea fiel a la traducción.

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Fuentes consultadas

Waisman, Sergio. Borges y la traducción. Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2005. Traducción de Marcelo Cohen.

Ingberg, Pablo. Escribir palabras ajenas. Villa María, Eduvim, 2019. Pablo Ingberg habla de las traducciones de Borges como “imposición de criterios propios a una escritura ajena”.

Arias, M.; Hadis, M. Borges profesor. Curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, 2010.

Borges, J. L.; Vázquez, M. E. Literaturas germánicas medievales. España, Alianza Editorial, 1978.

Borges, J. L.; N. T. di Giovanni. Autobiografía: 1899-1970. Buenos Aires: El Ateneo, 1999. Traducción de Marcial Souto y Norman Thomas di Giovanni.

La Nación. <https://www.lanacion.com.ar/cultura/el-coraje-inutil-la-muerte-de-francisco-borges-abuelo-del-escritor-nid26112022/>. [Consulta: 22 de abril de 2026].

La Nación. <https://www.lanacion.com.ar/sociedad/jorge-l-borges-y-sus-vinculos-con-el-ingles-nid150012/>. [Consulta: 22 de abril de 2026].

La Nación. <https://www.lanacion.com.ar/cultura/jorge-luis-borges-lo-importante-no-son-las-experiencias-sino-lo-que-uno-hace-con-ellas-nid2365346/>. [Consulta: 21 de julio de 2026].

Eterna Cadencia. <https://eternacadencia.com.ar/blog/los-idiomas-de-borges>. [Consulta: 22 de abril de 2026].

In Our Time, BBC. <https://www.bbc.co.uk/programmes/b0076182>. [Consulta: 6 de agosto de 2026]. En este programa, Edwin Williamson, profesor de Estudios Hispánicos en la Universidad de Oxford y autor de una reciente biografía de Borges, se refiere a las traducciones de Borges como “apropiaciones”.

El Trujamán, Centro Virtual Cervantes. <https://cvc.cervantes.es/trujaman/anteriores/enero_14/10012014.htm>. [Consulta: 6 de agosto de 2026].

<https://www.agendaescolar.com.ar/2025/12/educadores-argentinos-frances-anne-haslam/>. [Consulta: 22 de abril de 2026].


[1] Algunos ejemplos más son Thomas Carlyle, Ralph Waldo Emerson, Jack London, Robert Louis Stevenson, T. S. Eliot, E. E. Cummings, James Joyce. En algunos casos, como en el de Joyce, tradujo apenas fragmentos.

[2] Por mucho tiempo se creyó que Borges había traducido La metamorfosis, de Kafka. Pero no fue así. Borges mismo dijo: “Lo que yo sí traduje fueron los otros cuentos de Kafka que están en el mismo volumen publicado por la editorial Losada. Pero, para simplificar —quizá por razones meramente tipográficas—, se prefirió atribuirme a mí la traducción de todo el volumen, y se usó una traducción acaso anónima que andaba por ahí”.

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