Historia de la traducción. Parte 2: Jerónimo y la Vulgata
Se calcula que existen unas siete mil lenguas. Como las familias, cada lengua es un mundo: refleja una forma de pensar, una cultura, una identidad. A veces damos por sentado la posibilidad de comunicarnos, leer, escribir, informarnos y hasta usar herramientas de inteligencia artificial en nuestro idioma. Pero no todas las lenguas tienen los mismos recursos.
En relación con estas cuestiones, el lema elegido por la Federación Internacional de Traductores para el Día Internacional de la Traducción 2026 es Diversidad de lenguas y derechos lingüísticos: el poder de hacerse entender.
Los derechos lingüísticos son derechos fundamentales. Permiten el acceso a la información, la educación, la atención médica y muchas otras necesidades básicas en la lengua que cada persona entienda mejor. Y no es algo que deba limitarse a los idiomas más conocidos, sino a todos los idiomas. Para lograrlo, se necesitan servicios lingüísticos profesionales (traductores e intérpretes humanos, cabe destacar) que garanticen una comunicación multilingüe funcional, inclusiva y eficaz.

Día Internacional de la Traducción
Pero ¿por qué el 30 de septiembre es el Día Internacional de la Traducción?
Se eligió este día porque coincide con la muerte de Jerónimo de Estridón, una figura muy importante en la historia de la traducción gracias a su versión de la Biblia: la Vulgata. Jerónimo murió el 30 de septiembre de 420, como ya mencioné en un artículo anterior. Hoy vamos a aprender algunas lecciones de este traductor que vivió hace tantos siglos.
Jerónimo, traductor
Es innegable que Jerónimo hizo un gran aporte a la historia de la traducción. Su versión de la Biblia se usó durante siglos, y sus comentarios sobre la mejor manera de traducir siguen apareciendo en un gran número de materiales sobre la traducción. Estas son algunas cosas que podemos aprender de Jerónimo como traductor:
- Estudio concienzudo de las lenguas involucradas. Jerónimo conocía bien el latín y el griego y tenía una sólida formación lingüística. Más adelante estudió hebreo, lo cual le permitió notar que en las traducciones griegas había discrepancias, así como omisiones y adiciones. Siguió estudiando el hebreo con empeño y se basó en este idioma para traducir la parte de la Biblia escrita originalmente en hebreo.
- Uso del original en vez de otras traducciones. En la época de Jerónimo existía una versión de la Biblia en latín, pero estaba plagada de inconsistencias porque se había traducido por partes, además de que se había traducido a partir de la Septuaginta, una traducción al griego de las Escrituras Hebreas. Si bien Jerónimo tuvo presente estas versiones, consideró más confiable basarse en las fuentes en idioma original.
- No atenerse a las tradiciones si son incorrectas. ¿Qué pasa cuando un traductor está trabajando en una nueva versión de un texto que ya cuenta con una versión reconocida y aceptada y nota que en esa versión había un error? ¿Lo corrige o lo mantiene? Jerónimo consideró que lo importante era ser fiel al original, no a la costumbre, aunque tuviera que enfrentar cuestionamientos de personas como Agustín de Hipona, que por cierto sabía latín, pero tenía conocimientos muy limitados de griego y no sabía hebreo.
- Pensar en el público de destino. El término Vulgata hace referencia al latín del vulgo, de la gente común. Jerónimo buscaba hacer una traducción elegante, pero que fuera accesible al lector común, no solo a los eruditos. Otras traducciones, hechas palabra por palabra, dificultaban la lectura y la comprensión. Jerónimo, en cambio, procuró transmitir el sentido sin caer en una literalidad excesiva.
¿Jerónimo se equivocó?
En varias ocasiones se ha hablado de ciertos errores en la traducción de Jerónimo. Por supuesto que no fue infalible, así como los traductores de la Septuaginta no lo fueron. Sin embargo, parece que no se trata de errores de traducción de Jerónimo. Es interesante ver el desarrollo de dos casos y el impacto que tuvieron durante siglos en la percepción colectiva de los relatos bíblicos.
La manzana del Edén
La Biblia no dice cuál era el fruto prohibido que estaba en el jardín de Edén. Sin embargo, muchos dirían que era una manzana. ¿De dónde salió esa manzana? Durante mucho tiempo se dijo que Jerónimo había hecho un juego de palabras en latín entre mālum (manzana) y malum (mal). Sin embargo, no hay pruebas que lo apoyen. Jerónimo usó fructu (fruto), como se puede ver en la imagen.

La manzana empezó a aparecer mucho después, en la Francia del siglo XII. Desde entonces, muchos artistas usaron manzanas en sus representaciones de la escena de Edén. Y en la literatura inglesa, quedó inmortalizado en El paraíso perdido, del poeta John Milton, que por momentos habla de una fruta y por momentos dice manzana.
Sin embargo, cabe mencionar que, a lo largo de los siglos y en distintos idiomas, manzana se ha usado para referirse a frutas en general, no necesariamente a lo que hoy asociamos tradicionalmente con una manzana[1].
Los cuernos de Moisés
Cuando Jerónimo describe a Moisés bajando del Monte Sinaí con los Diez Mandamientos escritos en tablas, dice que cornuta esset facies sua, o sea, que tenía cuernos. Antes se decía que había sido una confusión entre los términos hebreos keren (con cuernos) y karan (resplandeciente). Actualmente se sostiene que fue una decisión consciente de Jerónimo, ya que los cuernos en la antigüedad representaban poder y autoridad.
Sea cual sea el caso, lo cierto es que el arte también representó a Moisés de esta manera, con cuernos, en vez de con rayos de luz.
Traducir en el siglo XXI
En la actualidad, tenemos muchísimos más recursos disponibles que los que tenía Jerónimo, pero no por eso es menos importante comprender bien el mensaje original y esforzarnos por transmitirlo de una manera clara al lector al que va dirigido. Tampoco se puede prescindir del criterio humano, que debe estar presente en cada texto. Esto es importante hoy más que nunca, cuando abundan los textos —originales y traducciones— generados por inteligencia artificial y que aportan volumen, pero no calidad. Los errores humanos pueden estar, pero las máquinas también se equivocan. Por eso, podemos aprovechar las herramientas de inteligencia artificial, pero el criterio humano debe seguir ocupando un lugar central.
Acá podés encontrar más información sobre mi trabajo como traductora profesional y los servicios lingüísticos que ofrezco.
Créditos de las imágenes
Día Internacional de la Traducción 2026. Federación Internacional de Traductores. Disponible con licencia de Creative Commons.
Ceolfrid, O. W. & Gregory Ii, P. (0688) Codex Amiatinus. [Wearmouth and Jarrow, England: publisher not identified, 688 to 713] [Pdf] Retrieved from the Library of Congress, https://www.loc.gov/item/2021668243/.
Fuentes consultadas
International Federation of Translators. <https://en.fit-ift.org/international-translation-day-2026/>. [Consulta: 20 de agosto de 2026].
<http://vulgate.net/vulgate-history>. [Consulta: 10 de se`tiembre de 2026].
<https://www.nprillinois.org/2017-04-30/paradise-lost-how-the-apple-became-the-forbidden-fruit>. [Consulta: 13 de agosto de 2026].
<https://lalinternadeltraductor.org/n5/cuernos-moises.html>. [Consulta: 13 de agosto de 2026].
Polizzotti, M. Empatía con el traidor. Un manifiesto de la traducción. Bogotá; Universidad de los Andes, Universidad Nacional de Colombia y Editorial Universitaria de Villa María (Eduvim), 2021. Traducción de Jaime Velásquez.
[1] Entrar en detalle amerita todo un artículo.
