La Epopeya de Gilgamesh y la piedra de Rosetta, textos clave para comprender los orígenes y la historia de la traducción.
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¿Cuál es la primera traducción de la historia?

Historia de la traducción. Parte 1: la primera traducción

La profesión de intérprete debe tener miles de años. Cuando dos culturas que tenían idiomas ininteligibles entre sí entraban en contacto, sus habitantes seguramente buscaban alguna manera de comunicarse. Puede que hablaran en alguna lengua dominante de la época. Quizás una de las partes aprendía el idioma del otro. O a lo mejor había una persona que conociera ambas lenguas y pudiera mediar en las comunicaciones. Las señas parecen ser un método internacional de comunicación, pero pueden dar lugar a malentendidos, como lo muestra el relato del griego y el romano.

Si se aprovechaba bien, este intercambio lingüístico podía beneficiar a los integrantes de las dos culturas. Les daba la posibilidad de conocer el modo de ver las cosas de una comunidad distinta a la suya y de aunar conocimientos.

La escritura y el origen de la traducción

La historia de la traducción va de la mano de la historia de la escritura. Cuando empezó a dejarse constancia por escrito de las actividades humanas, surgió la necesidad de traductores[1].

En un principio no era sencillo: se escribían los textos a mano en una época en la que no había electricidad, ni diccionarios, ni materiales de escritura accesibles como los tenemos hoy. Pero siempre hubo algún traductor dedicado que reconociera la importancia de tomar medidas para transmitir ideas a un mayor número de personas.

Es cierto que muchos escritos se han perdido, tanto originales como traducciones. Pero ¿cuál es la primera traducción de la que se tiene constancia?

La primera gran traducción de la historia

A todas luces, la primera gran traducción conocida de nuestra cultura es la legendaria traducción de la Biblia judía al griego helenístico, la Septuaginta. Javier Calvo, El fantasma en el libro

La Biblia es el libro más traducido. Aun antes de que se terminara de escribir la Biblia completa, la primera parte, escrita mayormente en hebreo, se tradujo al griego.

La necesidad de traducir las Escrituras Hebreas al griego surgió a partir de la gran cantidad de judíos que estaban dispersados por distintas regiones. Para el siglo tercero antes de nuestra era, la lengua de uso general era una versión del griego llamada koiné. Por este motivo, se encomendó la traducción de los escritos hebreos al griego.

Para esta época, la Biblioteca de Alejandría estaba en expansión. Al parecer, el rey de Egipto, Tolomeo II Filadelfo, fomentó que se reuniera una gran cantidad de libros en esta famosa biblioteca. Así que es muy oportuno que fuera allí donde se hiciera la traducción que llegó a conocerse como la Septuaginta.

Algunos mitos que surgieron en torno a esta iniciativa le dieron cierto carácter legendario, como dice Javier Calvo en la cita mencionada. Se dice que Tolomeo le pidió al sumo sacerdote del templo de Jerusalén que enviara setenta y dos traductores (seis por cada tribu de Israel), que trabajaron en la isla de Faros (una versión también dice que durante setenta y dos días). Otro gran mito dice que cada uno hizo una versión y que las setenta y dos versiones eran idénticas.

Lo que sí es verdad es que fueron unos setenta traductores, de ahí que se la conozca como Septuaginta o Versión de los Setenta. Pero estos hombres trabajaron a lo largo de muchas décadas. Algunos tradujeron de manera más literal, apegada al original, mientras que otros fueron más liberales.

Otras traducciones antiguas de la historia

Podría decirse que hay otras traducciones que deberían contarse como las “primeras”.

Una de ellas es la de la Epopeya de Gilgamesh. Se ha estimado que las primeras versiones de este poema datan de alrededor del año 2100 antes de nuestra era. Se escribió originalmente en sumerio, pero con el tiempo se tradujo a otros idiomas de la región.

Cabe mencionar que las traducciones de la antigüedad no seguían los criterios de “fidelidad” que existen actualmente en el mundo de la traducción. Las versiones en otros idiomas podían ser mucho más libres y despegarse del original. Por ejemplo, durante el segundo milenio antes de nuestra era, se escribieron versiones más extensas de la Epopeya en acadio, lengua mesopotámica que hablaban asirios y babilonios.

Otro texto que suele mencionarse entre las primeras traducciones es el que aparece en la piedra de Rosetta, de la que ya hablé en este artículo. Este texto, escrito en dos idiomas diferentes[2], es de alrededor del año 196 antes de nuestra era. Es posible que la Septuaginta se terminara posteriormente, pero no tiene comparación con la dimensión del trabajo implicado en la Versión de los Setenta.

El impacto histórico de la Septuaginta

La Septuaginta ha tenido gran importancia a lo largo de los siglos, incluso hoy día. Fue la versión de las Escrituras que usaron los primeros cristianos. A medida que se sumaron otros libros de las Escrituras Griegas que ahora forman la Biblia completa, la Septuaginta sirvió como base para las traducciones a otros idiomas. Como muchas traducciones en general, es muy útil para entender mejor el significado de algunos pasajes del texto original.

No hay duda de que la Septuaginta fue la primera gran traducción de la historia. No solo por el trabajo que implicó hacerla, sino también por la influencia que tuvo en los siglos posteriores. Después de todo, la traducción no se trata solo de palabras. Tiene un gran impacto en la transmisión de ideas y conocimientos de distintas culturas, en el pasado y en el presente.

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Créditos de las imágenes

Epopeya de Gilgamesh, tablilla 11, relato del Diluvio. © The Trustees of the British Museum. Compartido conforme con la  licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0).

La piedra de Rosetta, Egipto. Período tolemaico, 196 a. C. © The Trustees of the British Museum. Compartido conforme con la  licencia Creative Commons Atribución/Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0).

Fuentes consultadas

Calvo, Javier. El fantasma en el libro. España, Seix Barral, 2016.

Báez, Fernando. Nueva historia universal de la destrucción de libros. México, Editorial Océano de México, 2013.

Blog de la Universidad de Columbia. <https://edblogs.columbia.edu/worldepics/project/gilgamesh/>. [Consulta: 22 de febrero de 2026].

Encyclopaedia Britannica. <https://www.britannica.com/question/What-languages-are-inscribed-on-the-Rosetta-Stone>. [Consulta: 22 de febrero de 2026].

<https://biblearchaeology.org/research/new-testament-era/4022-a-brief-history-of-the-septuagint>. [Consulta: 22 de febrero de 2026].

[1] Si querés saber la diferencia entre traductores e intérpretes, podés ver este artículo.

[2] Estos dos idiomas son el egipcio y el griego. La piedra es trascendente por estar escrita en tres tipos de escritura diferentes: la escritura griega antigua (para representar el griego) y las escrituras jeroglífica y demótica (para representar el egipcio).

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